¿Que cómo estoy? Bien...
Bueno, tengo que decir la verdad, no?
¿Puedes preguntar mañana? Prometo estar bien entonces. Prometo decirte que me he sonreído, que he bailado descalza y en ropa interior.
Hoy necesito no estar bien, creo que puedo permitirme un día así, no?
Mañana quizá te cuente mis progresos. Tal vez te diga que tengo tantos proyectos que no sé por dónde comenzar.