Me hice mayor el día en que no encontré sentido a desvestir esa muñeca andrajosa y curar sus heridas invisibles.
Pensé, quizá, que, de esa forma, encontraría respuesta y alivio en las mías.
El arte es el mecanismo de defensa más potente del que disponemos para curarnos, deshacer los nudos y liberarnos. "Kintsugi" (Olelibros)
No fui consciente de lo que me costó volver a ese lugar. Pisar de nuevo esas baldosas que tantas veces me vieron caer, que recogieron tantas lágrimas y rasguños. Hasta que no sentí ese escalofrío oscuro que recorría todo mi cuerpo.
Atrapados en el aire, se quedarán esos besos que nunca te di.
Todas esas palabras que no te dije, se dispersaran, se mezclarán con nitrógeno y oxígeno.
Volarán como cometas que perdieron su rumbo.
Podría escribir una versión diferente de este poema, pero la esencia debe permanecer. Igual que la tuya. Sí, esa esencia que te hace especia...