Otras voces habitan mi mente.
Me prestan sus alas.
Me ceden sus brazos, que me sirven de refugio.
Acarician mi vulnerabilidad.
No se esconden.
No me apagan.
No me azotan hasta sangrar los nudillos.
El arte es el mecanismo de defensa más potente del que disponemos para curarnos, deshacer los nudos y liberarnos. "Kintsugi" (Olelibros)
Ya nada me mantiene cuerda. Agarro la coraza con fuerza y la sostengo entre trincheras. Vuelvo a colocarla donde siempre debió estar y dejo ...