Ya nada me mantiene cuerda.
Agarro la coraza con fuerza y la sostengo entre trincheras. Vuelvo a colocarla donde siempre debió estar y dejo que se fusione con mi piel. Se adhiera a mi caja torácica y quede incrustada donde jamás puedan extraerla.
Quiero creer que las montañas y los árboles siguen guardando secretos y estarán ahí cuando me pierda. Quiero volver a sentir ese murmullo que hace que todo sea insignificante y que arrope mi locura cuando ya no quiera seguir al compás de su melodía.
¿A dónde quedó todo lo que intenté sostener?
¿Dónde han ido a parar mis ganas de seguir manteniendo a todos a flote, si en lugar de conseguirlo, quedo sumergida?
Sometimes, laying down your arms is an option.

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