Mostrando entradas con la etiqueta amor propio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor propio. Mostrar todas las entradas

Lo que queda de mí, volverá a renacer de nuevo

A menudo creo que debería dejar que todo se fuera a la mierda, que todo se derrumbara como un castillo de naipes.
Ya me cansé de reconstruir algo que ya está roto, intentando rellenar grietas con el maldito polvo de plata y oro.
Jamás pensé que lograría ponerme como prioridad, y ahora sé que no es egoísmo, sino supervivencia.
Ya no me sirven las disculpas ni las promesas que no se encarnar en hechos.
No soy de acero, aunque me empeñe en desprenderme de una fina capa cada día para parecerlo.
Sangro y lloro.
Comenzaré mi construcción desde cero.
Aunque cueste.
Aunque tiemble.
Necesito confiar en que todavía puedo.
Que es cierto cuando digo que nunca me rindo.
Pero esta vez será conmigo.




Silencios rotos

Todavía pesa, claro que pesa, pero, joder, no puede ser siempre todo bonito y brillante. También existen los colores grises, aunque a menudo no quieras reconocerlo. Debes tener días malos. Recordar todo por lo que has pasado para darte cuenta de lo que has avanzado y lo que has superado. ¿Y qué más da si nadie se da cuenta? Si tampoco se dieron cuenta cuando caíste y estabas en el fango. ¿Quién te ayudó a salir de él?
Sabes perfectamente que te necesitas, por encima de todo, eres el amor de tu vida. Aunque en muchas ocasiones te hayas odiado, rechazado o culpado por cosas que no estaban en tu mano.
Eres tan fuerte que no eres consciente de lo que eres capaz de resistir, hasta que no te quedó otra opción que hacerlo.
Y ¿qué? Estás aquí, superando obstáculos y subiendo escalones que jamás pensaste que lograrías subir.
Debes sentirte orgullosa de todo lo que has logrado en silencio. Porque nadie ha sufrido tus rasguños ni ha curado tus heridas más que tú.
Valórate, joder, que ya va siendo hora.
Mereces más sonrisas que lágrimas y más bailes que heridas.
Nunca es tarde.
No lo olvides.
Y quien quiera seguirte, será bienvenido.
Quien no te acepte, ya sabe dónde está la puerta de salida.
La vida es demasiado corta para perder el tiempo.
¿No crees?




Instrucciones para no rendirse

Podría escribir una versión diferente de este poema, pero la esencia debe permanecer. Igual que la tuya. Sí, esa esencia que te hace especia...