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Un poema para cada herida

Todavía me quedan heridas en la piel a las que no les he dedicado ningún poema.

Todas tienen algo en común: no las he nombrado, no las he mirado con la atención que merecen.

Siempre pienso que bajo mi armadura puedo guardar todo lo que solo yo puedo entender. 

O quizá tema que mi pluma no cese de escribir sobre ellas. 

Tal vez, una vez comience, no las podré detener.






La última trinchera

Ya nada me mantiene cuerda. Agarro la coraza con fuerza y la sostengo entre trincheras. Vuelvo a colocarla donde siempre debió estar y dejo ...