Hasta que anochezca

Apareces cuando menos lo espero.

Cuando pensé que ya no volverías.

Sigilosamente, te acercas y vas construyendo tu castillo, que es mi celda.

Mientras, arañas mi piel con los restos de tus escombros.

Instrucciones para no rendirse

Podría escribir una versión diferente de este poema, pero la esencia debe permanecer. Igual que la tuya. Sí, esa esencia que te hace especia...