Promesas

La última vez que tuve una discusión conmigo, me prometí no gritarme más. 
Me prometí no hacerme daño y demostrarme que valgo más de lo que creía y que puedo conseguirlo.
Me juré no volver a pisar más ese maldito vagón de sueños frustrados y de cadenas que atan y dejar que ese tren se fuera lejos. 

Grandes pasos

Hay días en que no estoy. 
No me pertenezco.
Ni soy paz, ni soy trinchera. 
Ni soy fuego, ni soy escarcha. 
Ni soy hogar, ni soy viajera.
Mis pasos han alcanzado caminos que antes creía infranqueables. 

Un poema para cada herida

Todavía me quedan heridas en la piel a las que no les he dedicado ningún poema. Todas tienen algo en común: no las he nombrado, no las he mi...