Asignaturas pendientes

Es difícil convivir con esa voz en tu cabeza que no consigues callar nunca. Esas expectativas que crea esa maldita voz, solo consigue que la frustración lidere la parte coherente que creías tener intacta.

Te recuerda constantemente que tienes asignaturas pendientes que debes solventar.

Por más que te empeñas, solo consigues ver una imagen distorsionada de lo que algún día quisiste alcanzar. 

Seguir

No me paré a pensarlo, lo hice sin más, seguí y posiblemente sea el acto más valiente que haré jamás. 
Quizá en el recorrido, muestre mi vulnerabilidad más de lo que me gustaría. 
Tal vez tengas tantas dudas sobre mí, que no sabrías cómo formular las preguntas. Déjame decirte que, todavía no encontré las respuestas y que quizá nunca lo haga. 

Un poema para cada herida

Todavía me quedan heridas en la piel a las que no les he dedicado ningún poema. Todas tienen algo en común: no las he nombrado, no las he mi...