Romper el asfalto sin romperse de nuevo

¿Y si dejáramos escapar las letras como globos sin rumbo?
Que nadie detenga nuestro vuelo cansado.
Que las palabras acudan a nuestros labios sin dificultad alguna, aunque tiemblen,
aunque duelan al pronunciarse, y podamos plasmarlas en un papel que nunca juzga.
Que despertemos, de una vez, de ese sueño sordo en el que estamos sumidos.
Que dejemos de reprimir todo lo que sentimos y no decimos.
Desnudarnos el alma y arrojar la coraza, sin miedo a que nos lastimen de nuevo.
Y que, desde nuestras grietas,
nazcan esas flores que aprendieron a florecer sobre el frío asfalto del abandono.
Romper el asfalto sin romperse de nuevo.



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