Mantener el equilibrio suele ser difícil de conseguir. Queremos dejar atrás tantas etapas que vaciaron nuestra estancia, que olvidamos que el tiempo se mide en instantes irrepetibles y que, aunque queramos olvidar ciertos momentos vividos, son ellos los que han marcado nuestro carácter y han forjado la fortaleza que nos define.
Quizá no podamos evitar recordar esas cicatrices que nos han formado, pero podemos permitir que la luz pase a través de ellas.
Sostener durante demasiado tiempo algo que no existe solo nos dañará.
Aferrarnos a algo que está muerto, sin dejarlo ir, solo nos engañará.
¿A quién pretendes engañar?
Porque, en el fondo, sabes perfectamente qué es real y qué merece la pena mantener en equilibrio, sin que nos dañe más de lo que ya lo hizo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario