Hoy me pido perdón, por todas esas veces que me fallé.
Por las veces que no estuve cuando más me necesité.
Hoy me pido perdón
El arte es el mecanismo de defensa más potente del que disponemos para curarnos, deshacer los nudos y liberarnos. "Kintsugi" (Olelibros)
Hoy me pido perdón, por todas esas veces que me fallé.
Por las veces que no estuve cuando más me necesité.
Hoy me pido perdón
Dices que te he abandonado, que me he olvidado de todo lo que perdimos y lo
que nos hicimos. Me reprochas por seguir mi camino y crees que he borrado
tus huellas. Que deshice esa maleta de cobardía y me disfrazo de valiente.
Me siento como esas motas de polvo que flotan danzando bajo el sol, pero no van a ningún lugar.
Mientras levito, los rayos del sol impregnan mi rostro de tristeza y resbalan como pequeñas perlas efímeras que se evaporan con el calor.
Aprieto mis manos contra mi pecho como si quisiera exprimir el jugo de la dicha.
Mis monstruos nunca duermen
Intento cada noche acunarlos para que descansen
Abro los ojos
La vida vuelve a aparecer ante mí
Otro día más
Vuelvo a desatar los nudos que dejaron por la noche
Ahora ellos duermen
Y mientras
La vida aparece ante mí
Espero que te guste lo que lees
Si te ha gustado, puedes apoyarme y adquirir un ejemplar de Kintsugi, mi primer poemario.
Muchas gracias por leerme.
Todavía me quedan heridas en la piel a las que no les he dedicado ningún poema. Todas tienen algo en común: no las he nombrado, no las he mi...