No creo que pueda dejar nunca de hacer parapetos con mis letras.
O quizá jaulas de papel en blanco que me protejan.
El arte es el mecanismo de defensa más potente del que disponemos para curarnos, deshacer los nudos y liberarnos. "Kintsugi" (Olelibros)
No creo que pueda dejar nunca de hacer parapetos con mis letras.
O quizá jaulas de papel en blanco que me protejan.
Algún día romperé ese muro impenetrable que oscurece mis días
Desharé las cadenas que tanto tiempo fueron una prolongación de mi extremidades
Trenzaré mis miedos y llenaré de flores mis nudos
No encuentro la forma de sacudir mi rareza
La disparatada idea de que soy un ser de otro mundoQuizá sea traficante de versos
De palabras huecas
De jaulas vacías
Viajera de caminos sinuosos
Cazadora furtiva de letras
He vuelto a abrir ese viejo baúl carcomido
Dejé de limpiar el polvo de la superficie, porque me ahogaban los recuerdos
Ahora sé que esas letras que dejé resquebrajadas, pueden dar sonido a unos labios mudos
Que la palabra no tiene por qué morir en un solo intento
En ocasiones, cierro la puerta del abismo y me permito volar.
Soy cometa descontrolada que sobrevuela los cielos.
Que pinta un nuevo paisaje en ese lienzo mudo.Hace tiempo que no me escribo y no es que me haya olvidado de mí, que siempre me tengo presente, en todos mis sueños, en todas mis ilusiones y en todos mis fracasos.
Tú, que te escondes en ese universo onírico en el que te encierras teniendo conversaciones a medias contigo misma, conversaciones que podrías tener con más personas pero jamás tendrás por miedo a enfrentarte a la gente o simplemente por miedo a enfrentarte a ti misma.
No, no me vale
No me vale creer que he llegado tarde a todo
No me vale seguir legrando la herrumbre de mis huesos
Intentar desbrozar lo que creí que eran obstáculos
No me vale engullir más benevolencia renga
Siempre he creído saber quién soy
Pero en realidad no sé bien si soy la persona que era antes
Quizá soy el reflejo de lo que fui
O simplemente una diminuta partícula de lo que pude ser
Apareces cuando menos lo espero.
Cuando pensé que ya no volverías.
Sigilosamente, te acercas y vas construyendo tu castillo, que es mi celda.
Mientras, arañas mi piel con los restos de tus escombros.
Hoy me pido perdón, por todas esas veces que me fallé.
Por las veces que no estuve cuando más me necesité.
Hoy me pido perdón
Podría escribir una versión diferente de este poema, pero la esencia debe permanecer. Igual que la tuya. Sí, esa esencia que te hace especia...