Donde se crean los momentos

Anoche estuve allí, donde se crean los momentos.
Buscaba algo que perdí y aparecieron los recuerdos.
Una secuencia se repetía una y otra vez.
Y yo, creyéndome segura en mi jaula, decoro los barrotes con flores pintadas.
Ellas no se marchitarán.
La vida acontecía fuera.
Y yo, mientras, decorando un bote vacío para atrapar los momentos.
Y los sueños.

Prometo seguir soñando

Siento que tengo que cambiar de estrategia para enumerar mis logros en positivo y no mis fracasos (sí, esto va por ti)
Siempre me repito una y otra vez, que lo estoy haciendo bien. Que estoy avanzando, a pequeños pasos para mí, que me exijo demasiado.

La tela de araña

Esa fina línea que me sostenía en la tela de araña en la que me balanceaba 
sin cerciorarme de que podía caer al vacío 
Sigue ahí.

No queda tiempo

El tiempo te atrapa y te zarandea dejándote atrapada en su red y tú creyendo tenerlo controlado

Ya no eres una niña

¿Qué pretendes hacer hoy con lo que no hiciste ayer?

Ni valiente ni poeta

No creo que pueda dejar nunca de hacer parapetos con mis letras.

O quizá jaulas de papel en blanco que me protejan.

Algún día

Algún día romperé ese muro impenetrable que oscurece mis días

Desharé las cadenas que tanto tiempo fueron una prolongación de mi extremidades

Trenzaré mis miedos y llenaré de flores mis nudos

Palabras sumisas

No encuentro la forma de sacudir mi rareza

La disparatada idea de que soy un ser de otro mundo
Que mis pies nunca me llevan a ninguna parte y el camino se hace cada vez más abrupto
Mi transmisión sináptica solo se aplica en las letras y ellas, incoherentes, manifiestan una sumisión incuestionable

Explosión

Quizá sea traficante de versos

De palabras huecas

De jaulas vacías

Viajera de caminos sinuosos

Cazadora furtiva de letras

Los valientes merecen más de una vida

He vuelto a abrir ese viejo baúl carcomido

Dejé de limpiar el polvo de la superficie, porque me ahogaban los recuerdos

Ahora sé que esas letras que dejé resquebrajadas, pueden dar sonido a unos labios mudos

Que la palabra no tiene por qué morir en un solo intento

Entre grito y grito

En ocasiones, cierro la puerta del abismo y me permito volar.

Soy cometa descontrolada que sobrevuela los cielos.

Que pinta un nuevo paisaje en ese lienzo mudo.
Que arranca esquirlas para plantar bellas flores.

Miraré al espejo y será mi verdad la que apuñale los secretos que se esconden detrás de la imagen.

Desmembraré las palabras quebradas y trenzaré esas que no consiguen liberarse.
Quizá así, entre grito y grito, el silencio despierte del profundo sueño.



Instrucciones para no rendirse

Podría escribir una versión diferente de este poema, pero la esencia debe permanecer. Igual que la tuya. Sí, esa esencia que te hace especia...