En reconstrucción

Me he dado cuenta de que necesito una completa rehabilitación. Intento una y otra vez que mi espacio sea habitable, cuando en realidad sé que necesita cimientos más fuertes. Me niego a demoler lo que tanto me costó mantener en pie. Después de tantas tormentas, necesito creer que todo lo que intenté sostener durante tanto tiempo, ha servido para evitar el derrumbe. Esta vez no levantaré muros infranqueables. Sé que debo arreglar tabiques que quedaron agrietados.

Cielo en llamas

El cielo está en llamas y varias sombras danzan en derredor realizando su ritual nocturno. 
Las estrellas comienzan a desnudarse y pronto exhibirán su brillo majestuoso.
Intento atrapar entre mis dedos, ese intenso color antes de que la noche lo devore.

Dulces sueños

Te has acurrucado de nuevo entre mis sábanas. Aunque esta vez no cubriré tu cuerpo cuando tengas frío. Mis nudillos ya no sangran al golpear la almohada, creo que aprendí a protegerlos con mitones de acero.

Pregunta mañana

¿Que cómo estoy? Bien...
Bueno, tengo que decir la verdad, no?
¿Puedes preguntar mañana? Prometo estar bien entonces. Prometo decirte que me he sonreído, que he bailado descalza y en ropa interior.
Hoy necesito no estar bien, creo que puedo permitirme un día así, no?
Mañana quizá te cuente mis progresos. Tal vez te diga que tengo tantos proyectos que no sé por dónde comenzar.

Ya no son mías

Se muere la palabra en un suave murmullo

Se vierte en el vacío de las letras inusitadas

Ya no son mías

Se quiebra la inocencia escondida entre versos

Temblorosas como espasmos involuntarios

Se desgarran entre sangre y pluma

Ya no son mías

Se hacen camino a la palabra

Y mueren cubiertas de tinta





Indescifrable

A menudo, sin quererlo, te sorprendes mirando en tu interior, en lo más profundo. Allí donde nadie mira y donde pocas veces te detienes demasiado. Te das cuenta de que esas heridas que juraste que eran cicatrices, sangran de vez en cuando y esas absurdas nimiedades, duelen más de lo que quieres admitir. 

Me olvidé de olvidar

Te pido perdón, me olvidé de sonreír. Olvidé poner dos pinzas en mis hoyuelos hasta provocarte una sonrisa. Olvidé también, apartar las nubes para que puedas ver como al amanecer, el cielo se tiñe de rojo y violeta. Te pido disculpas, olvidé dejarte el último sorbo de vino que sueles probar de mi boca. Que sabes que me gusta tanto, que acabo lamiendo los tuyos.

Podríamos ser

Podría decirte, que es precioso ver el reflejo en tus ojos del atardecer en el mar. 
Que aunque sabes que soy más de montañas, muero por probar en tu piel el sabor de la sal.
Que me niego a creer que solo las olas acarician tu espalda y que quiero ser tsunami en tu cuerpo. 

No desistas

Empieza por ahí, me dije.
Es un paso, aunque creas que es insignificante, para ti no lo es.
Mírate al espejo, más de dos segundos, no te engullirá.

Donde se crean los momentos

Anoche estuve allí, donde se crean los momentos.
Buscaba algo que perdí y aparecieron los recuerdos.
Una secuencia se repetía una y otra vez.
Y yo, creyéndome segura en mi jaula, decoro los barrotes con flores pintadas.
Ellas no se marchitarán.
La vida acontecía fuera.
Y yo, mientras, decorando un bote vacío para atrapar los momentos.
Y los sueños.

Instrucciones para no rendirse

Podría escribir una versión diferente de este poema, pero la esencia debe permanecer. Igual que la tuya. Sí, esa esencia que te hace especia...