Me enseñaron matemáticas y aunque nunca fui de números, me quedé con lo básico.
Aprendí a restarle días a mi vida.
A sumar los pasos que me sacaran del callejón sin salida.
Y a multiplicar los metros hacia el abismo.
El arte es el mecanismo de defensa más potente del que disponemos para curarnos, deshacer los nudos y liberarnos. "Kintsugi" (Olelibros)
El rincón de mis emociones es un lugar inmenso donde puedes perderte. Hay ríos donde el agua fluye con tanta fuerza que sientes que te arras...