Es mi momento

Calzarse unos tacones de los que no duelen.
Vestirme con un tejano pitillo de los que ciñen la seguridad de seguir luchando por tus sueños. 
Ponerse un jersey que deje al descubierto los hombros y la sonrisa. 
Caminar pisando fuerte y comiéndose el mundo, dejando ese camino al que no debes volver.
Pasear por lugares increíbles, dando la espalda al pasado.
Dejar de tener conversaciones vacías con esa persona que fuiste y ya no serás.
Convertir tu angustia en risas.
Tus miedos en metas.
Tu llanto en logros.
Tal vez no llegué tarde.
Quizá ahora es mi momento. 











Asignaturas pendientes

Es difícil convivir con esa voz en tu cabeza que no consigues callar nunca. Esas expectativas que crea esa maldita voz, solo consigue que la frustración lidere la parte coherente que creías tener intacta.

Te recuerda constantemente que tienes asignaturas pendientes que debes solventar.

Por más que te empeñas, solo consigues ver una imagen distorsionada de lo que algún día quisiste alcanzar. 

Seguir

No me paré a pensarlo, lo hice sin más, seguí y posiblemente sea el acto más valiente que haré jamás. 
Quizá en el recorrido, muestre mi vulnerabilidad más de lo que me gustaría. 
Tal vez tengas tantas dudas sobre mí, que no sabrías cómo formular las preguntas. Déjame decirte que, todavía no encontré las respuestas y que quizá nunca lo haga. 

Promesas

La última vez que tuve una discusión conmigo, me prometí no gritarme más. 
Me prometí no hacerme daño y demostrarme que valgo más de lo que creía y que puedo conseguirlo.
Me juré no volver a pisar más ese maldito vagón de sueños frustrados y de cadenas que atan y dejar que ese tren se fuera lejos. 

Grandes pasos

Hay días en que no estoy. 
No me pertenezco.
Ni soy paz, ni soy trinchera. 
Ni soy fuego, ni soy escarcha. 
Ni soy hogar, ni soy viajera.
Mis pasos han alcanzado caminos que antes creía infranqueables. 

Aprender y avanzar

Cada vez que escribo una nueva página de mi vida, siento que tengo que arrancar otra que no me sirve. A menudo pienso que he aprendido poco del pasado y no necesito medallas para galardonar mis posibles méritos, que a la vez, son mis fracasos. 
Qué debería hacer, pasar página o arrancarla de mi calendario. 

Escapar

Hoy despierta el día cubierto de nubes teñidas de amarillo y naranja.

Me invade la nostalgia y quiero atrapar esas nubes entre mis dedos. Estrujarlas y que sus colores pinten mi cuerpo de miles de tonos diferentes. 

Un día soy lienzo y otro día soy poema. 

Hoy necesito sentir que la adrenalina recorre mi cuerpo como caballos salvajes.

Sigo buscándome

Sé que algún día volveré, aunque en realidad parezca que nunca me fui. Tal vez una parte de mí se perdió por el camino. Un camino recorrido que, posiblemente, no lleve a ninguna parte. No, no estoy divagando, sé que esas partes que vagan por lugares insólitos, regresarán. Siempre me pregunté dónde fueron a parar. En qué rincón del subconsciente estarán agazapadas todas esas ideas, esas palabras que nunca se dijeron, esos abrazos que no pudieron constreñir nuestro pecho, haciéndolo bombear en cada pulso acelerado.

Conexión

Cuando estoy en la montaña, me gusta cerrar los ojos, sentir la brisa en mi rostro y oír los árboles murmurar. Es como si el mundo inhalara y exhalara una y otra vez. 
Ellos están conectados por una fuerza especial y se protegen unos a otros. 
Qué bonito sería que eso sucediera con las personas. Que con tan solo una mirada, pudieras penetrar en su tristeza o su melancolía y deshacer cada nudo que oprime su pecho y liberes de toda esa carga que cree que debe soportar. 

En reconstrucción

Me he dado cuenta de que necesito una completa rehabilitación. Intento una y otra vez que mi espacio sea habitable, cuando en realidad sé que necesita cimientos más fuertes. Me niego a demoler lo que tanto me costó mantener en pie. Después de tantas tormentas, necesito creer que todo lo que intenté sostener durante tanto tiempo, ha servido para evitar el derrumbe. Esta vez no levantaré muros infranqueables. Sé que debo arreglar tabiques que quedaron agrietados.

Cielo en llamas

El cielo está en llamas y varias sombras danzan en derredor realizando su ritual nocturno. 
Las estrellas comienzan a desnudarse y pronto exhibirán su brillo majestuoso.
Intento atrapar entre mis dedos, ese intenso color antes de que la noche lo devore.

Instrucciones para no rendirse

Podría escribir una versión diferente de este poema, pero la esencia debe permanecer. Igual que la tuya. Sí, esa esencia que te hace especia...